Body shaming: nadie tiene derecho a opinar sobre tu cuerpo

qué es el body shaming

Nadie tiene derecho a opinar sobre tu cuerpo, menos si esta opinión persigue juzgar o cuestionar características de tu físico por no ser acordes con los cánones de belleza actuales. Para denominar este avergonzamiento de nuestro físico, se ha acuñado el término body shaming.

Estamos acostumbradas a ver cómo algunos medios, revistas, etc, ponen en cuestión a celebrities, principalmente mujeres, cuando estas suben de peso, o cuando son pilladas en una foto poco favorecedora, a todes se nos viene a la cabeza la famosa etiqueta “AARG” de la revista Cuore cuando en la foto se colaba alguna lorza, celulitis o estría

 

body shaming

Esta práctica de denunciar los cuerpos que no cumplen con los estándares de belleza se ha popularizado con las redes sociales, donde resulta relativamente fácil sabotear a personas que muestran su físico, sin recabar, que en muchas ocasiones, esa crítica es una proyección de nuestras propias inseguridades y puede ocasionar problemas emocionales.

¿Qué es el ‘body shaming’? Definición

Si criticas los cuerpos de otres por no cumplir los estándares de belleza establecidos, o si te avergüenzas de tu propio cuerpo, estás practicando body shaming.

El término body shaming, o “vergüenza por el cuerpo”, define la práctica de opinar o criticar el físico: celulitis, kilos de más o de menos, estrías, vello… o cualquier otra característica que no cumpla con el estándar de “cuerpo perfecto”.

¡Pero cuidado!, porque esta forma de relacionarte con el físico de las personas, también hace que te avergüences de tu propio cuerpo, construyendo una imagen negativa de ti misma y dañando gravemente tu autoestima.

¿Cómo combatir el body shaming? 4 consejos

Aunque las mujeres seguimos siendo las principales víctimas del body shaming (si has puesto kilos o te has dejado vello en determinadas zonas de tu cuerpo, prepárate para un juicio implacable), los hombre tampoco están a salvo de esta práctica, que puede llegar desde uno mismo, desde desconocidos o incluso desde amigos y gente que te quiere.

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Por eso, tanto si eres tu peor juez, como si el body shaming llega desde afuera, vamos a darte algunas herramientas para que puedas detectar y poner freno a esta práctica tan nociva:

  • Cuidado con los halagos envenenados

Partamos de la base de que cualquier comentario dirigido a tu físico puede estar fuera de lugar porque, en cierto modo, están evaluando una característica de tu cuerpo a la que no tendrían por qué prestarle atención. 

Pero si encima ese comentario va disfrazado de halago, presta mayor atención, porque hay “piropos” que solo esconden carga negativa, por ejemplo: “Qué bien te ves ahora que estás más delgada” ¿WTF?

  • El cuerpo perfecto no existe

No olvides este mantra. Si tienes por objetivo lograr un “cuerpo perfecto” lo más probable es que te des de bruces con la realidad y vivas en una constante frustración.

En relación a tu cuerpo, prueba a perseguir estándares de salud en lugar de estándares de belleza, los segundos suelen ser consecuencia de los primeros.

  • No rechaces tu físico

La sociedad de la imagen ya se encarga de ponerte esto difícil, pero no cejes en el empeño. Acepta tus propios “defectos” y “virtudes”, aprende a amarlos para vivir en paz contigo misma. 

Aplica la filosofía del body positive en tu vida, también cuando quieras opinar sobre los demás. Y recuerda que la sororidad es la mejor herramienta para apoyarnos.

  • No permitas el rechazo de nadie

Nadie tiene derecho a opinar sobre tu cuerpo. Si te aceptas tal y como eres, podrás determinar cuándo una opinión está de más y parar los pies a esa persona.

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