Anarquismo: ideología, historia y características

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¿Qué es el anarquismo?

El anarquismo es una ideología sociopolítica que defiende la abolición del Estado y de cualquier forma de gobierno por considerarlas innecesarias y perjudiciales.

Tiene por objetivo la eliminación de cualquier autoridad social o política impuesta sobre el individuo al considerar que este tiene la capacidad natural para autoorganizarse y para asociarse libremente sin necesidad de sistemas jerárquicos. 

Según el filósofo anarquista Sebastien Faure (1858-1942): “cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista”.

Características del anarquismo

  • Cree en la libertad y autonomía del individuo: considera que el ser humano tiene la capacidad de autogobernarse para conseguir sus objetivos, mediante acuerdos y sin necesidad de establecer relaciones de poder o jerárquicas.
  • Una sociedad sin Estado: abolición del poder Estatal o cualquier autoridad pública. 
  • En contra de la propiedad privada por considerarla la principal causa de desigualdad social.
  • Defensa del conocimiento: considera que sólo el hombre formado y con conocimientos puede ser libre y no caer en relaciones sociales de sometimiento a otros.
  • Uso de la violencia: promotor de revueltas, violencia o lucha armada para debilitar al Estado y generar las condiciones de una explosión social.

Historia y origen del anarquismo

El pensamiento anarquista nace en Europa a finales del siglo XVIII, con obras como las del filósofo inglés William Godwin (1756 – 1836), defensor de una sociedad ideal sin leyes ni restricciones. 

Proudhon y Bakunin

Pero el desarrollo del anarquismo como movimiento político no tiene lugar hasta la segunda mitad del siglo XIX, con autores y militantes como el francés Pierre Joseph Proudhon (1809 -1865), quien por primera vez se autodenominó anarquista, dándole a la palabra una connotación de orgullo. O Mijaíl Bakunin, principal protagonista del movimiento anarquista europeo. 

Según el Profesor González Marrero (Universidad Complutense); la ruptura del sueño ilustrado y la constatación de sociedades injustas, propició la aparición de movimientos como el anarquismo, que pretendían terminar la tarea de las revoluciones liberales.

“El Estado moderno (…) se ha separado (…) del yugo de la moralidad universal y cosmopolita de la religión cristiana sin que haya sido penetrado aún por la idea o moralidad humanitaria (…) ¿Qué queda entonces de la moralidad?. El interés del Estado y nada más”. Mijaíl Bakunin (1814-1876)

Las ideas anarquistas triunfaron rápidamente entre artesanos, campesinos y sectores del proletariado que el marxismo dejó al margen. Porque al contrario que la ideología de Marx, el anarquismo no creía en una sola clase social como motor y protagonista del cambio.

La destrucción del Estado y sus estructuras jerárquicas se convirtió en el principal objetivo del anarquismo. Entre las acciones para socavar la autoridad del Estado, hubo corrientes defensoras de la insurrección, actos de violencia para afirmar sus principios. Atentados a dirigentes políticos de la época, como los asesinatos del Presidente de Gobierno español Cánovas del Castillo (1898), el rey Humberto I de Italia (1900), o el Presidente de los Estados Unidos William Mckinkey (1901) eran empleados como propaganda con dos objetivos:  demostrar la fragilidad del Estado y propagar un germen revolucionario.

Asesinato de Cánovas

Otras corrientes dentro del anarquismo, aun sin descartar las acciones de violencia individual, defendían la necesidad de acciones colectivas, los anarcosindicalistas por ejemplo demandaban la necesidad de una organización, una estructura sobre la que, al igual que los sindicatos, agruparse libremente y sin jerarquías.

Otro tradicional debate dentro de las filas anarquistas además del ¿cómo?, era el ¿para qué?, ¿qué mundo querían el día después de que triunfasen?

Las tesis de Proudhon, fundador de la rama mutualista, intentaban sentar las bases de una nueva vida, una especie de utopía libertaria donde los medios de producción podían ser colectivos o individuales, pero el intercambio de bienes estaría basado en la negociación.

Mientras que su discípulo, Bakunin, padre del anarquismo colectivista, proponía la propiedad colectiva de la tierra y de los medios de producción y un reparto equitativo de la producción en función del trabajo realizado. Los colectivistas se oponían al comunismo de Marx, por entender que este solo podía llevarse a cabo mediante un Estado autoritario.

La primera década del siglo XX es la época en la que el anarquismo ganó mayor relevancia a nivel internacional, gracias en gran parte a la intensificación de su actividad violenta.

Pero después de la Guerra Civil española, el anarquismo no ha vuelto a tener en ninguna parte del mundo una presencia significativa, entendido como movimiento aglutinador de masas. Aunque el pensamiento anarquista continúa existiendo, este ideal de ruptura ha pasado a complementar la acción de grupos antisistema.

Corrientes del anarquismo

Como hemos visto, el anarquismo nunca ha sido una corriente de pensamiento única, sino que dentro de una ideología más o menos troncal, existen varias corrientes algunas con más éxito que otras. 

Anarquismo individualista

O anarcoindividualismo, nace en la Francia post revolucionaria, su característica principal es la de establecer como prioridad al individuo sobre cualquier colectivo o agente externo.

Según el pensador alemán Max Stirner (1806-1856), “los individuos deben hacer aquello que desean, sin hacer caso a dios”.

Mutualismo

Surge de las tesis de Proudhon, defensor de una sociedad en la que los medios de producción pueden ser individuales o colectivos y un sistema de intercambio de bienes ético, basado en la negociación y regateo. 

Colectivismo o Anarquismo colectivista

Tiene a Mijail Bakunin como uno de sus precursores. Los colectivistas defendían la propiedad común de los medios de producción, y un reparto justo de los bienes y servicios basado en las necesidades y la contribución al trabajo de cada individuo.

Anarcosindicalismo

Movimiento basado en la organización, una síntesis entre el anarquismo y la acción sindical revolucionaria. Tuvo gran éxito en países como España, con la fundación del sindicato de trabajadores CNT (1910), protagonista de la acción anarquista hasta su desaparición en 1939 (posteriormente refundado en 1977).

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